Por Kali McMorris, Directora, Academia del Convento de la Misericordia «Alpha» Cando Dios, a través…
La Misericordia en el Corazón de Cristo Rey
Por el Padre Christopher Calderón, S.J., Presidente de la Escuela Secundaria Cristo Rey Sacramento
En la Escuela Secundaria Cristo Rey Sacramento, nuestra identidad como miembros de la Educación de la Misericordia va más allá de los letreros o las tradiciones. Es el latido mismo de nuestra misión. Cada día, en las aulas, las oficinas y los lugares de trabajo corporativos de toda la ciudad, vivimos el carisma de la Misericordia que se nos ha confiado. Es un carisma arraigado en el servicio compasivo, la esperanza valiente y la firme convicción de que la gracia de Dios florece con mayor fuerza en los márgenes. Y es este mismo espíritu el que moldea a nuestros estudiantes. Nos confían sus sueños y, a su vez, nos revelan la obra continua de Dios entre nosotros.
Muchos de los estudiantes que llegan a Cristo Rey provienen de comunidades con escasos recursos y de familias inmigrantes, y llegan con dos o tres años de retraso escolar. Algunos cargan con el desafío de ser los primeros en su familia en emprender el camino hacia la universidad, a la vez que soportan el peso del miedo y la preocupación que conllevan las realidades que enfrentan sus familiares y amigos indocumentados. A pesar de todo, desde el momento en que se unen a nuestra comunidad, se encuentran con una creencia inquebrantable: que su historia aún se está desarrollando, que sus talentos son abundantes y que una misericordia real y valiente los acompañará en cada paso de su transformación.
Gracias a la incansable dedicación de los docents, consejeros y personal que conciben la educación como una vocación, los estudiantes comienzan a verse a sí mismos de manera diferente. Descubren que la confianza se puede cultivar, las habilidades se pueden fortalecer y el futuro puede ser prometedor. Año tras año, los estudiantes que alguna vez dudaron de sus posibilidades, cruzan el escenario de la graduación no solo preparados para la universidad, sino a menudo con varias ofertas de admisión. Su éxito no es casualidad. Es el resultado de una comunidad que cree firmemente en ellos y les pide que crean con la misma firmeza en sí mismos.
Parte fundamental de este camino es nuestro Programa Corporativo de Estudio y Trabajo, un rasgo distintivo del modelo Cristo Rey. Al graduarse, los estudiantes habrán acumulado más de 1000 horas de experiencia laboral profesional en algunas de las empresas y organizaciones más respetadas de Sacramento. Habrán entrado en salas de juntas, saludado a directores ejecutivos por su nombre, contribuido a proyectos significativos y presenciado de primera mano lo que significa el liderazgo, la profesionalidad y el trabajo con propósito. Para muchos, esta experiencia transforma su visión de lo que es posible. Para algunos, despierta una vocación. Para todos, fomenta una confianza basada no en la abstracción, sino en la experiencia vivida.
Pero en el corazón de todo, más allá de lo académico, la experiencia laboral y las cartas de admisión a la universidad, reside una verdad sagrada: nuestros estudiantes descubren a Dios en acción. Llegan a comprender que Dios no está distante, sino vivo en su resiliencia, presente en sus desafíos y activo en sus esperanzas. Aprenden que el Dios que los llama por su nombre también los dota de dones, camina a su lado en los momentos de miedo y se regocija en su crecimiento. La misericordia se convierte no solo en un valor que estudian, sino en una realidad que encarnan.
Y si bien nuestros estudiantes experimentan muchas cosas por primera vez en Cristo Rey, comprenden profundamente que no son los primeros en recorrer el camino de la misericordia. Pertenecen a un legado; a un manto de generaciones de estudiantes formados en la Misericordia que se esfuerzan por transformar el mundo a través de la compasión, la justicia y el coraje. Sus logros añaden nuevos hilos a este manto, recordándonos a todos que el nombre de Dios es misericordia, y que esta misericordia continúa manifestándose a través de ellos.
Cristo Rey Sacramento es un testimonio de lo que es posible cuando la fe, la educación y la misericordia se unen. Y nuestros estudiantes audaces, esperanzados y trabajadores son la prueba viviente.




