Sr Richard Mary Burke Rsm2

Answering the Call to Oneness at the MESA Table – Respondiendo al llamado a la unidad en la mesa de MESA

Post Series: Around the Table - Dec. 2017

As we conclude the calendar year, the Mercy Education System of the Americas completes its first six months of operation. As a new entity, this is a natural point at which to reflect upon our journey together, examine ourselves as a governing board, and chart the course ahead.

And what a wonderful opportunity it is for us to arrive at this point during this Holy Season! In a short span of time, all of us in the Mercy community and throughout our ministries have been giving thanks, celebrating the legacy of Catherine McAuley, and observing the anniversary of the founding of our Religious Congregation. As we anticipate the coming of our redeemer Jesus Christ and prepare for Christmas, we welcome the arrival of the New Year, 2018.

This sacred time offers us as the MESA Board a chance to reflect upon the impact of our work thus far. We have pledged to the membership of MESA to hold ourselves accountable to very high standards. We constantly think about our commitment to be good stewards of the legacy of the Sisters of Mercy of the Americas and to honor the uniqueness of each educational ministry. Our intention is to work conscientiously in partnership with our dedicated MESA Office Staff, our local boards, our school leaders, and their staffs in service to the young people entrusted to our care. We are blessed to have the life of Jesus, the living witness of Catherine, as well as the documents of the Sisters of Mercy Constitutions, the Direction Statement, and the five Critical Concerns as our guiding principles.

When we come together as a governing body, we strive to make decisions rooted in a commitment to the sustainability of each of our ministries. In the final analysis, we know that in doing so, we are also strengthening the future for the children and staff members and the communities in which they reside. We consult our guiding documents and pray for discernment and wisdom daily, and we will always call ourselves back to our legacy.

Be assured that giving birth to a new Mercy ministry in these complex times is no easy task. Together, the MESA Board has made every effort through the ongoing communication with the MESA Office Staff to address and support the challenges of dealing with operational issues, specific individual ministry needs, and the overall common good of each person working from the local setting. An underlying principle guiding our conversations and direction are the Critical Concerns that deal with those who are economically poor, those who have been marginalized, as well as those who are suffering from the effects of immigration, racism, and other forms of oppression.

Our name, MESA, which as you know means “table” in Spanish, is always an instructive place to begin our deliberations. We ask ourselves, “How do we balance the dignity of each person in our community with the desire to serve the common good of those entrusted to our care?” The common good is what is best for each individual involved and what is best for the whole. We’ve learned a lot about “both/and” thinking, and we are becoming comfortable in our role to work toward right relationships with the various stakeholders cooperating with our ministries.

As you know, MESA has been established at a time in the history of the Sisters of Mercy when the Religious Congregation is also being called to a new oneness. When we come to the table, our hope is that its structure is always round and hospitable. We pray that our efforts in servant leadership are always welcoming, even to those who may not feel they belong at the table. Nevertheless, by our presence and actions, we desire to be inclusive in such a manner as to express God’s mercy to each person. Thank you for always being our companions at the table of Mercy.

Blessings to you in this season!

Sister Richard Mary Burke, R.S.M.
MESA Board Chairperson


Respondiendo al llamado a la unidad en la mesa de MESA

Al concluir el año calendario, el Sistema de Educación de la Misericordia de las Américas (MESA, siglas en inglés) completa su primer semestre de operación. Como una nueva entidad, este es un punto natural en el cual reflexionamos sobre nuestro mutuo caminar, nos examinamos como directiva de gobierno y trazamos el camino a seguir.

¡Y que maravillosa oportunidad tenemos al llegar a este punto durante la Santa Temporada! En un tiempo corto, todas/os en la comunidad de la Misericordia y en todos nuestros ministerios hemos estado agradeciendo, celebrando el legado de Catalina McAuley y observando el aniversario de la fundación de nuestra Congregación Religiosa. Al anticipar la venida de nuestro Redentor Jesucristo y nos preparamos para la Navidad, damos la bienvenida al Año Nuevo 2018.

Este tiempo sagrado nos ofrece como Directiva de MESA la oportunidad de reflexionar sobre el impacto de nuestra labor hasta este momento. Nos hemos comprometido a la membresía de MESA para ser responsables a estándares muy altos. Constantemente, pensamos acerca de nuestro compromiso de ser buenas/os administradores del legado de las Hermanas de la Misericordia de las Américas y honrar la particularidad de cada ministerio educativo. Nuestro objetivo es trabajar esmeradamente en asociación con nuestro dedicado personal de la Oficina de MESA, nuestras directivas locales, nuestros líderes escolares, y su personal al servicio de las/os jóvenes a cargo de nuestro cuidado. Nos sentimos muy bendecidas de tener la vida de Jesús, el testimonio viviente de Catalina, como también los documentos de las Constituciones de las Hermanas de la Misericordia, la Declaración de Línea de Dirección y los cinco Asuntos Críticos como nuestros principios rectores.

Cuando nos reunimos como un cuerpo de gobierno, nos esforzamos por tomar decisiones arraigadas en un compromiso con la sostenibilidad de cada uno de nuestros ministerios. En el análisis final, sabemos que al hacerlo, también estamos fortaleciendo el futuro para los niños y el personal, como también las comunidades en las que residen. Consultamos nuestros documentos rectores y oramos por el don de discernimiento y la sabiduría cada día, y siempre regresaremos a nuestro legado.

Tengan la seguridad que crear un nuevo ministerio de la Misericordia en estos tiempos complejos no es una tarea fácil. Conjuntamente, la Directiva de MESA ha realizado todos los esfuerzos a través de la comunicación continua con el personal de la Oficina de MESA para abordar y apoyar los retos de hacerle frente a los asuntos operativos, las necesidades específicas del ministerio individual y el bien común general de cada persona que trabaja desde un entorno local. Los principios fundamentales que guían nuestras conversaciones y dirección son los Asuntos Críticos que tratan con los que son económicamente pobres, los que han sido marginados, como también los que están sufriendo los efectos de la inmigración, el racismo y otras formas de opresión.

Nuestro nombre, MESA, que como ustedes saben significa «mesa» en español, es siempre un lugar instructivo para iniciar nuestras deliberaciones. Nos preguntamos, « ¿Cómo encontramos un equilibrio entre la dignidad de cada persona en nuestra comunidad y el deseo de servir el bien común de aquellos que han sido confiados a nuestro cuidado?» El bien común es lo mejor para cada persona involucrada y es lo mejor para el todo. Hemos aprendido mucho acerca del pensamiento más inclusivo (en la elección) de «ambas/y», y nos estamos sintiendo cómodas en nuestro rol de trabajar para obtener las relaciones correctas con las diversas partes interesadas que cooperan con nuestros ministerios.

Como saben, MESA ha sido establecida en un momento en la historia de las Hermanas de la Misericordia cuando la Congregación Religiosa también está siendo llamada a una nueva unidad. Cuando llegamos a la mesa, esperamos que su estructura sea siempre circular y hospitalaria. Oramos para que nuestros esfuerzos en el liderazgo de servicio sean siempre gratos, incluso para aquellas/os que no sienten que pertenecen a la mesa. Sin embargo, por nuestra presencia y acciones, deseamos ser inclusivas de tal manera que expresemos la misericordia de Dios a cada persona. Gracias por ser siempre nuestras/os compañeras/os en la mesa de la Misericordia.
¡Bendiciones a todas/os en esta temporada!

Hermana Richard Mary Burke, R.S.M.
Presidenta de la Directiva de MESA

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